Dr. Frank Garlock
Dios es musical y eso significa que la música es eterna como lo es él. Cuando cantamos juntos, cuando alabamos a Dios en nuestras iglesias estamos haciendo algo que Dios ha tenido en la eternidad. Y nosotros lo haremos por la eternidad. Aquí sólo estamos practicando un poco. ¡Si eso no le emociona es porque tiene descompuesto el emocionador! Es que la música es parte de la naturaleza de Dios.
Ahora lo que sigue se va a poner un poco técnico, pero quiero que vea que sí existen pruebas de lo que estoy afirmando. Por ejemplo en Sofonías 3:17 dice: “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti (su hijo) con cánticos”. Dios manifiesta que cuando usted y yo hacemos lo correcto, ¿qué hace Dios? ¡Canta! Así afirma Sofonías, que Dios canta. ¡Eso es fascinante! Si estudia la Escritura se dará cuenta que Dios no sólo canta, sino que toca la trompeta. Leemos en Zacarías 9:14: “... Y Jehová el Señor tocará trompeta...”. Aquí dice bien claro que el Señor toca. No discuta conmigo, discuta con Dios, porque es Él quien dice “... Y Jehová el Señor tocará trompeta...” Dios toca la trompeta, y eso es fascinante para mí.
Nunca había pensado en esto hasta hace poco, que al llegar uno a 1 Tesalonicenses 4:16, donde habla del regreso del Señor, ¿sabe qué dice?: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo...” Si compara eso con el pasaje de Zacarías, verá que Zacarías 9:14 también está hablando de la segunda venida del Señor. Bien pudiera ser que Dios mismo es quien toca la trompeta. Ya que dice: “El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo...” Pudiera ser... ¿Por qué? Porque Dios es musical.
Creo que una de las cosas más interesantes en cuanto a esto, es que Jesucristo mismo cantó cuando estuvo en la tierra. ¿Cómo lo sé? Leemos en Mateo 26:30, que Jesús se encontraba con sus discípulos en el aposento alto. Estaba a punto de salir para el huerto e ir a la cruz, y dice el versículo “Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos”. Si conoce la historia de la Pascua sabrá que había varios Salmos llamados los “Salmos Hallel”. Desde el 111 hasta el 118 les llaman los “Salmos Hallel” o “Los Salmos Aleluya”. El 111 y el 112 son realmente introducción a la sección. Del 113 al 118 se llaman “Los Salmos Hallel egipcios”, porque eran los que se cantaban en la Pascua. Los Salmos 113 y 114 se cantaban antes de cenar y los Salmos 115 al 118, después de la cena de la Pascua.
Bien pudiera ser que lo último que Jesús cantó con sus discípulos fuera el Salmo 118. ¿Recuerda lo que dice el Salmo 118:14? “Mi fortaleza y mi cántico es JAH, y él me ha sido por salvación”. ¿Puede imaginar a Jesús cantando con sus discípulos en esa cena y diciendo: “Jehová es mi fortaleza. Voy a ir a la cruz, pero Jehová es mi fortaleza. Él es mi cántico y ahora va a ser mi salvación”, para luego ir a la cruz y ser salvación para usted y para mí? Y lo cantó con sus discípulos.
Dios canta, Dios es musical. Eso es parte de la economía de Dios y ahora viene la parte técnica, llegamos a la serie de sobre tonos. Ahora, la serie de sobre tonos es muy interesante. Ésto ha sido reconocido desde hace muchos años. Si tocamos el do bajo, no es el do más bajo del piano aunque se llama do bajo. Al sonar esta nota, hay otras notas que están sonando junto con ella. Por ejemplo, al tocar ese do bajo, hay una nota que está exactamente a una octava por arriba de la primera.
Una octava es donde las notas están en relación de ocho notas: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8. Uno al 8, esa es una octava. Así que estas notas están en una octava de distancia. Por eso dos notas, a una octava una de la otra, sean graves o agudas, donde estén, si están a una octava, la relación de sus frecuencias siempre es de dos a uno. ¿Por qué? Porque el número dos de la serie, número uno es el fundamental, número dos siempre es una octava. Pero si seguimos ascendiendo a través de la serie, le llaman parciales o armónicas, número tres es una quinta arriba de la segunda nota 1, 2, 3, 4, 5. Uno al 5. Por eso en dos notas a una quinta de distancia, la relación de sus frecuencias siempre es de tres a dos, porque esa es la tercera nota de la serie.
Si seguimos ascendiendo a través de la serie hasta el número 6, 4, 5, 6, llegamos a un acorde mayor. Por eso tanta de nuestra música se desarrolla sobre tonos mayores. Nada tiene de malo el menor, pero así se presentan las notas en la serie armónica. Más adelante le explicaré esto, para mostrarle cómo todo retorna a esta serie armónica. Lo que quiero que note ahora, es que el do bajo tiene 66 vibraciones, el siguiente 132, exactamente el doble, el cuarto que está justamente a una octava arriba del do tiene 264. Y si observa, todos esos números son múltiplos de 11. Hay exactamente 66 vibraciones entre el primero y el siguiente y hay una razón para esto. Tiene su diseño, no es casualidad. Hay razones absolutas para lo que Dios hace. Lo que estoy afirmando no es algo que el hombre haya inventado. Era conocido por Pitágoras, antes de Cristo. Es la manera cómo Dios diseñó el sonido.
Todas esas notas están incluidas en ese do bajo. Si toco la tecla del do bajo, oprimo el segundo, luego paso al centro del piano al do central y toco esa triada, oirá las tres notas en una sola cuerda. Eso significa que todas esas notas están en una sola cuerda. Esa es la ilustración que le quiero dar. Si toco el do central, el sol y el mi están presentes, pero el do se sostiene solo. Si toco mi, la nota central, las dos notas extremas, el sol y el do están presentes, pero el mi se sostiene solo. Si toco sol, la nota superior, el mi y el do están presentes, pero el mi se sostiene solo. Tengo literalmente tres en uno. Es la mejor ilustración de la Trinidad, de la Deidad que yo conozco.
Algunos maestros de la Biblia dicen que no hay una ilustración perfecta de la Trinidad. Sin embargo, le acabo de dar una ilustración fabulosa y la analogía se sostiene. ¿Sabe por qué? Porque Dios es musical. Aún en la forma en que Dios ha hecho el sonido, nos ha dado una ilustración de sí mismo. Como dice Romanos 1:20, conocemos “... su eterno poder y deidad... por medio de las cosas hechas...” Y la música ilustra perfectamente la Trinidad de la Deidad, porque Dios es musical y nos ha dado esto para comunicarnos cuánto le interesa la música.
Un músico muy conocido que falleció recientemente Leonard Bernstein, fue conductor de la orquesta filarmónica de Nueva York, un genio. No fue todo lo que debía ser en su vida personal, pero era un genio musical y un verdadero erudito. Este hombre dio algunas conferencias en Harvard hace varios años, las “Conferencias Norton”, un estudio fascinante e iluminador sobre la música. En ellas este hombre dijo: “Que toda música tiene un origen común”. ¿Sabe cuál es ese origen común? La serie de sobre tonos. Así lo dijo y se refiere a toda clase de música: a la oriental, la africana, suahili, de donde sea, todo tiene un origen común.
Ahora, este hombre era judío, no tenía ni una pizca de cristiano, pero reconoció que hay un origen común y afirmó que ese origen común es la serie armónica. Amplió ese comentario y habló de la gramática que surge de las mismas fuentes monogenéticas. Observe esta palabra “monogenética”, porque cuando habla de monogénesis se refiere a que todo procede de una sola fuente. Él no reconoció la fuente, pero sí admitió que debía haber una sola fuente de la que procede toda la música. Dice: “Que sus lenguajes musicales variados procedieron de su origen común” y agrega que esas lenguas son lenguajes de tonos. Note cómo relaciona esto con el lenguaje. Todos los eruditos lo hacen. Los que entienden el significado de la música, los musicólogos reconocen esto, que las lenguas son lenguajes de tonos. Por eso llamamos a esta sección de la serie de mensajes “El lenguaje de la música”. Estas lenguas son lenguajes de tonos surgidos de una estructura universal de tonos. Todos proceden de la misma fuente, por eso le llamamos a la música el idioma universal.
La música es un idioma universal porque procede de una misma fuente. Este hombre reconoce ese hecho y desarrolla esta idea diciendo que todo se puede identificar con la escala pentatónica. Es asombroso, porque la escala pentatónica surge de la serie de sobre tonos. Muchos de los himnos que usted y yo cantamos son pentatónicos, pero ni cuenta nos damos. Si quiere saber qué es una escala pentatónica, vaya al piano y toque todas las notas negras y tendrá una escala pentatónica. Es una escala de cinco tonos. Muchas de las melodías que cantamos, tal como “Gracia admirable” son pentatónicas. Si escucha esta melodía hasta el final, verá que es una tonada pentatónica, usa solo cinco notas y las repite una y otra vez. Y eso mismo lo encontramos en otras tonadas.
Esa escala pentatónica es parte de la monogénesis. “Cuán firme cimiento se ha dado a la fe...” es una melodía pentatónica. También “Corazones te ofrecemos Dios”. Y así sucesivamente. Descubrirá que muchas melodías proceden directamente de la escala pentatónica. ¿Por qué? Porque hay una sola fuente. Ahora el señor Bernstein dice que su desarrollo tomó diez millones de años. ¡Es asombroso! ¡Con lo eruditos que son, pierden el camino cuando aceptan la evolución! Nosotros sabemos que la razón es porque Dios es la fuente y Dios es musical. Cuando nos hizo a su imagen, nos hizo musicales, puso ese lenguaje musical en todas las personas.
Hay otro libro muy interesante, fue escrito por una mujer que se llama Connie Fortunato. La señora Fortunato es experta en el campo de la música infantil y en la forma cómo la música afecta a los niños. Dice cosas muy interesantes en su libro. Por ejemplo, habla de la manera en que la música afecta a los bebés, aún antes de que nazcan, porque los niños pueden oír sonidos desde antes de nacer. Por eso dice que un bebé reconoce su propio idioma cuando tiene tres días de nacido, porque lo ha escuchado desde siempre. ¿Se imagina? ¡Y así abortan a un ser humano con ese conocimiento! Dice que un bebé puede aprender a reconocer una sinfonía de Mozart y entenderla para cuando tiene seis meses de edad. Y afirma que escuchar una melodía de Mozart, con lo complejas que son, ayuda al niño a organizar sus pensamientos. Algunas de mis obras para orquesta las anoto primero en el borrador. Siempre digo que la mejor herramienta es el borrador, borro más de lo que escribo, pero Mozart no. Era tan genial que lo componía todo en su mente y luego anotaba lo que había concebido. No había borrones en su obra.
Connie Fortunato continúa y habla del desarrollo de los niños. De cómo la música los ayuda en su desarrollo sicomotriz, su coordinación y habilidades físicas. También asegura que contribuye en el desarrollo afectivo emocional, para un desarrollo emocional correcto. Por eso una música mala, lo lleva emocionalmente en una dirección equivocada. La señora Fortunato, sigue explicando que también influye en su desarrollo intelectual. Hable con el director de la banda en la escuela que usted guste, y le dirá que los niños más inteligentes de la escuela, están en su banda. No es que los más inteligentes están en la orquesta, sino que el estar estudiando música los hace más listos, los ayuda en su desarrollo intelectual.
Así que la música nos afecta de muchísimas maneras. Y si la música nos afecta de esa forma y es tan importante, debemos entender entonces cuán importante es la filosofía que refleja. Toda música refleja una filosofía. Si pasa por una cantina, escuchará que están tocando cierto tipo de melodías. Esa música refleja la filosofía de ese lugar. Por eso, este tipo de música no cabe en la vida de un cristiano. Si pasa por un club nocturno, también oirá otro tipo de música, la cual refleja a su vez lo que creen en ese club nocturno. Es por esta razón que no debemos tenerla en nuestras iglesias, ni en nuestros hogares.
Muchas radiodifusoras cristianas, no todas, han tomado ese sonido de club nocturno y lo han introducido en nuestros hogares, enseñando a nuestros jóvenes a familiarizarse con él, destruyendo la separación que Dios quiere que haya entre nosotros y el mundo. ¿Por qué? Si su música no nos parece mala, el lugar tampoco nos parecerá malo, refleja una filosofía y creo que necesitamos reconocer esto.
Nuestra música sagrada refleja el concepto que tenemos de Dios. Toda música sagrada que usemos refleja lo que creemos acerca de Dios. Si usa música majestuosa, es porque cree que Dios es majestuoso. Tal como cuando se toca “Santo, Santo, Santo”. Observe la majestuosidad de la música. Eso, si creemos que Dios es majestuoso.
Pero si no cree eso y dice: “Bueno, yo quiero tener música sentimental como música sagrada”, es porque piensa que Dios es sentimental, que lo perdona todo, que es un anciano allí arriba y que no le importa lo que hagamos. Que siempre que nos arrepintamos Él nos perdona. Pero la mayoría de esa música tiene el son de club nocturno, mundano, el lado sensual que usaría un cantante de club. Se supone que esa música sagrada es puro sentimentalismo.
Pero podemos ir más allá. Si tiene la música “pop”, la popular como su música sagrada, es porque cree en un Dios populachero. Se supone que esa música que habla “de sentarse en el trono” y todo eso, convierte a Dios en un Dios “pop”. El estilo popular revela lo que esas personas creen acerca de Dios y no es un concepto nada bíblico. Creo que la mejor ilustración que les podría dar para terminar esta sesión, sería la Biblia misma. ¿Se ha puesto a pensar en el milagro que es este libro? Dios pudo haber escrito el Evangelio en el cielo para que todos pudieran leerlo en su propio idioma, pero no lo hizo. Igualmente pudo haber puesto un par de bocinas para que todos lo oyeran en su propio idioma, pero tampoco lo hizo. En su soberanía quiso comunicarse con nosotros por medio de su Palabra, pero al hacerlo dotó a su Palabra de casi todos sus atributos eternos. Leemos en su portada Santa Biblia, ¿por qué?, porque Dios es Santo y su Palabra es santa. Creemos que la Biblia es eterna, ¿por qué?, porque Dios es eterno. El Salmista dijo: “Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos” (Sal. 119:89).
Dios nunca cambiará su Palabra. Cualquier libro de texto que ya tiene cinco años es obsoleto, porque las personas han cambiado la manera de pensar. Dios no, nunca cambiará. Aun en la eternidad Dios no faltará a su Palabra. Nosotros creemos que la Biblia no contiene errores, que es infalible, ¿por qué?, porque Dios es infalible. Si usted cree que la Biblia tiene errores, es porque estima que Dios comete errores. Cuando Dios eligió comunicarse con nosotros por medio de su Palabra, la dotó de todos sus atributos eternos. Si nosotros como cristianos reconocemos quién es Dios y lo que a Dios le interesa, entonces buscaremos que nuestra música sea agradable al Señor. Que sea lo que Él desea, para que comunique nuestra manera de vivir, nuestro carácter, qué creemos acerca de Dios, y lo que Él quiere que seamos.
martes, 25 de noviembre de 2008
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1 comentario:
Es interesante saber, como es que funcionan cada uno de las notas sus composiciones, excelente comparación con la trinidad.
Lo que todavía no encuentro ni me explico es el porque de que Dios no esta deacuerdo con los estilos. Creo que nosotros mismos le damos el valor que Dios tiene para nuestras vidas sea la música que escuchemos en carias ocasiones se puede ver a personas escuchar un estilo de música tal, y a la vez alabar al Maestro nuestro buen Dios.
Personalmente conozco a un pastor de México que canta bachata. ¡¡¡Y ES PASTOR!!!
Que clase de pastor es entonces.
Luego el tan famoso Pastor Luís Barni, canta rock y metal. ¡¡¡ESTA LOCO!!! Y gente acepta a Cristo, el tiene iglesia. Entonces hasta donde la música es mala, yo creo que hasta donde yo quiero que llegue a mi mente, no toda la música cristiana es mala.
Al igual que la televisión, la televisión no es mala, algunos programas si, pero nosotros tenemos el CONTROL. Entonces si pienso de que no todos los estilos alaban a Dios, entonces es apagar el llamado de Dios para alguien que hace música en un estilo particular, si Dios permite hacer música, creo que es porque le gusta que le honremos con el talento que nos dio. Y si por no hacer tal o cual estilo, pasaría a ser como el siervo inútil que escondió su talento. Su consecuencia por no hacer trabajar lo que su Señor le había dado fue echado a las tinieblas.
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