Dr. Frank Garlock
He titulado este mensaje “El lenguaje de la música” porque es importante que entiendan que la música sí es un lenguaje. Cuenta con todos los elementos de un idioma, tiene gramática, sintaxis, comunicación y significado, aunque este significado sea abstracto, no concreto. Es por eso que algunos se confunden en este último punto. En este mensaje vamos a demostrar, que la Escritura enseña lo mismo: que hay un lenguaje en la música. Incluso, es una de las ilustraciones que usa la Biblia.
Los musicólogos, especializados en el campo de la música, particularmente quienes estudian este arte, reconocen que la música es un lenguaje. De tal manera que si podemos entender el habla, de igual manera podemos discernir la música. Si no pudiéramos expresarnos por medio de palabras, sería imposible conocer la verdad. Así lo asegura un gran filósofo, quien reconoce que si no logramos ponernos de acuerdo respecto a los términos de nuestro idioma y su significado, no puede haber comunicación entre nosotros, al menos una comunicación correcta.
Habiendo determinado ya que la música es un lenguaje, examinaremos cuáles son sus elementos. Esta serie de mensajes se divide en seis partes:
• La primera la hemos titulado “El Dios de la música”, porque uno no puede dejar de preguntarse, si la música fue una idea tardía de Dios o es algo que forma parte permanente de la economía divina.
• La segunda parte la llamamos “El mensaje de la música”. Porque si es un mensaje, ¿qué es lo que comunica la música? ¿Puede impartir ideas? ¿Podemos entender lo que dice?
• El tercer mensaje, lo titulamos “El sonido de la música”, ya que si la música transmite algo, ¿cómo sabemos qué sonidos comunican qué cosa?¿Podemos entenderlos? ¿Habrá principios que nos muestren cómo debe ordenarse nuestra música?
• El cuarto mensaje trata sobre “El evangelio de la música”. ¿Será acaso que la teología se relaciona con la música? Y si tenemos varios tipos de música, ¿habrá ciertos aspectos de la teología que están de acuerdo con determinada música?
• En el quinto mensaje hablaremos sobre “Los efectos de la música”. ¿Será que nos afecta la música? Y si nos afecta, ¿de qué manera lo hace y qué es lo que nos afecta? Si entendemos esto, ¿podremos saber entonces qué clase de música debemos tener por los efectos que produce?
• Luego, en la última parte hablaremos sobre “El propósito de la música”. ¿Para qué nos dio, Dios la música? ¿Para qué la tenemos? ¿Cuál es el propósito básico subyacente para el cual, el Señor nos la dio?
Es importante leer toda esta serie de mensajes, para aprovecharlo todo y tener el contexto, porque no hay que tener las cosas fuera de contexto. La música como el lenguaje tiene contexto, y si se toma un sonido equivocado y se pone en un lugar erróneo, queda fuera de contexto. Mucho de lo que se estudia en la escuela de música, es la forma cómo armar este contexto y saber qué es lo que cabe en cada uno. Por lo tanto, es importante que lea los seis mensajes, para que tenga el panorama general de lo que Dios está diciéndonos sobre la música.
A lo largo de esta serie de mensajes usaremos la Palabra de Dios. Una de las primeras cosas que descubrimos la encontramos en 1 Corintios 14:7, 8. ¿Sabía usted que los capítulos 12 al 14 de 1 Corintios tienen que ver con las lenguas, con el lenguaje? Aquí Pablo está corrigiendo los abusos en la iglesia de Corinto, y lo que usa como ilustración, es la música. Dice: “Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara?”. Es decir, como se trata de un lenguaje, ¿cómo va a saber lo que quiere decir si el sonido no es claro? Y luego continúa: “Y si la trompeta diere sonido incierto. . . ”, ¿cómo va a saber si el toque es para levantarse o prepararse para la batalla? (1 Co. 14:7,8).
De tal manera, que toda nuestra tesis se basa en un principio bíblico que se aplica a todas las áreas de la vida. El texto que usaremos para la serie de seis mensajes es Efesios5:10 que dice: “Comprobando lo que es agradable al Señor”. Es decir, que usted y yo, como creyentes, debemos comprobar qué es lo que le agrada al Señor. La palabra “comprobando”, en este caso, como en muchos otros en la Biblia, significa poner a prueba. Dios quiere que pongamos a prueba las cosas. Aunque algunos digan que cuando lo hacemos estamos juzgando, no es así. Juzgar es pronunciar sentencia sobre alguien o algo. Es cierto que la Biblia nos pide en ciertos casos que hagamos eso, pero no en este caso.
Normalmente, casi lo probamos todo. Supongamos que voy al médico, y me dice que tengo un tumor cerebral, que necesita practicarme una cirugía en el cerebro. Encontrándonos ya en el quirófano, me mira y me dice: “Hay algo que debe saber antes de comenzar”. Y cuando le pregunto: “¿Qué cosa?”, me responde: “Nunca he estudiado medicina, pero amo mucho a la gente”. ¡Si ya me daba temor cuando creía que sabía lo que estaba haciendo. . .! Lo que quiero es que sea una persona probada, quiero que apruebe.
Supongamos que se dirige a la pista del aeropuerto y sube a un avión que va a despegar, mientras espera se oye la voz de piloto que dice: “Amigos, deben saber algo antes de volar el día de hoy”. Usted se preguntará qué va a decir y luego añade: “Nunca he tomado lecciones de vuelo, ni siquiera he volado antes”. Y usted dirá: “¡Déjenme bajar!”¿Por qué? ¡Porque quiere que sea alguien aprobado! ¡Quiere que sea alguien que sepa lo que está haciendo!
Cierto piloto llamó a la torre de control y preguntó: “¿Qué hora es? ”Le contestaron: “¿Qué línea es?” Y agregó el piloto: “¡Qué importa la línea! ¡Sólo quiero saber la hora! ”El controlador replicó: “Si es American, son las tres de la tarde. Si es Mexicana son las 15 horas, y si es la línea ‘Patito’, la manecilla corta está en las tres y la larga en las 12". Tal vez usted ha viajado en esa línea, tiene sus problemas, ¿no? De nuevo, es lo mismo, queremos que sean probados. Esto es lo que dice Dios que usted y yo debemos hacer. Quiere que como sus hijos, comprobemos qué es lo que le agrada. No es lo que me gusta a mí o lo que le gusta a usted o a otro.
¿Ha observado que todos son expertos en el campo de la música? ¿Se ha fijado? No sabrán leer notas, no sabrán cantar, no conocen las técnicas correctas, pero dicen: “¡Yo sé lo que me gusta!” Pero el hecho que le guste algo, ¿lo hace bueno? ¡No! ¿Tiene miedo de contestar? Hay muchas cosas que me gustan, pero las rechazo porque son malas. El asunto no es si me gusta o no. Otros dicen: “¡Pues a mí no me gusta!” Déjeme hacerle otra pregunta: ¿El hecho de que a usted no le guste, lo hace malo? ¡No! Y de nuevo algunos dicen: “¡Lo que pasa es que te opones a la música rock porque no te gusta!” ¡Eso no tiene nada que ver! No me hubiera querido levantar esta mañana, no me gusta levantarme por la mañana, pero me levanté. No porque me gustara o no me gustara, sino porque sabía que era lo correcto. Otros aseguran: “¡Pues para mí el rock es de tanta bendición!” Y piensan que con eso ya nos acorralaron.
A mí me han dicho algunos que la película Jesucristo superestrella fue una bendición para ellos. ¿Significa eso que se trata de un gran filme? ¡No! Ahora, yo dudo de su bendición. Pero aun en el caso en que hubieran recibido alguna bendición de manera accidental, eso no significa que la obra misma sea buena. Otros dicen: “Bueno, lo que pasa es que ya eres viejo y yo soy joven. Es que te gusta la música de los ancianos, porque ya lo estás, pero yo no soy tan viejo como aparento. Me veo mayor porque he estado enfermo, he madurado por la enfermedad, el pelo canoso es muy engañoso”. Hay otros que argumentan: “Yo soy del rancho y lo que me gusta es la ranchera. Tú eres de la ciudad, por eso te gusta la música de la ciudad”.
Pero el asunto no es, si es música ranchera o de la ciudad, de anciano o de jóvenes. El asunto es si la música le agrada a Dios. Y me preguntará: “¿Será posible saberlo?” ¡Claro que sí! Alguien ha contado más de 500 referencias específicas a la música en la Biblia, aunque supongo que la cifra depende de la forma cómo uno cuente. Ya que para algunos, si un versículo menciona cinco instrumentos diferentes, lo cuentan como cinco referencias diferentes. De eso depende la amplia variación en el número de versículos. He visto varias cifras que considero muy confiables, pero yo estimaría que la Biblia hace mención específica a la música como unas 500 veces.
Eso significa que si queremos saber, qué clase de música debemos tener, podemos saberlo. El problema es que la gran mayoría nunca se ha molestado en averiguar lo que dice Dios, no sólo en cuanto a la música, sino en otras áreas. En el programa de maestría que enseño en la universidad cristiana de Pensacola, exijo que todo estudiante, antes de terminar su maestría en música sagrada, lea toda la Biblia y anote cada referencia a la música. Esa es nuestra autoridad. Si su predicador, expone algo y usted le pregunta: “¿En dónde dice la Biblia eso?” Y contesta: “Pues yo nunca he estudiado la Biblia”. Le diría: “Oiga, espere, eso hay que investigarlo”. Incluso por medio del ministerio “Música majestuosa” hemos publicado una concordancia bíblica de la música, que enumera todas las referencias a la música que aparecen en la Escritura. De modo que cualquiera puede tomarla y revisar todas las referencias que hay en la Biblia. Porque si existen 500 referencias, que son más que las veces que se habla del infierno, más que el cielo, más que la gracia, eso quiere decir que es muy importante para Dios. Por eso nos conviene descubrir lo que Dios dice.
Como las personas no se han tomado el tiempo para hacer eso, se han desviado hacia toda clase de filosofía. Como no han comprobado qué es lo que le agrada al Señor, han aceptado toda clase de cosas diferentes. Seguro que han escuchado a esos que aseguran que la música es amoral, a veces también usan el término que no es moral, otros que es neutral. Todos esos términos significan básicamente lo mismo. La gente afirma eso. Casi todas las revistas cristianas en los últimos años han publicado por lo menos un artículo y algunas varios, asegurando que la música es amoral. Cuando dicen esto hay varias cosas implícitas, por ejemplo afirman que no existe la música buena y la mala, que no hay principios.
Cualquiera que ha estudiado música sabe que eso no es cierto. Yo asistí a la Escuela de Música Eastman. Hice todos mis estudios de posgrado en esta escuela. Tuve varios maestros, eran hombres inconversos hasta donde sé, incluso testifiqué a varios de ellos y ninguno aceptó al Señor, pero no tuve un solo maestro que creyera que la música es amoral. Ésta es una idea totalmente nueva. Si se remonta a la historia, encontrará que ninguna generación ha creído jamás que la música fuera amoral, sólo la nuestra. Creo que la razón básica es la música cristiana contemporánea. Como esta gente quiere usar toda clase de estilos diferentes, por eso aseguran que lo único que importa es la letra. De ahí que afirmen que la música es amoral, neutral o no moral.
Incluso tuve maestros en la escuela de música Eastman, tal como Wayne Barlow, uno de mis maestros de composición, quien hasta escribió libros para aclarar esto. Howard Hanson, quien fue director de la Escuela de música Eastman durante casi 50 años, un músico singular de renombre internacional, compuso óperas y sinfonías. En uno de sus mejores libros dijo “Que la música puede ser filosófica u orgiástica”. Es decir, que puede elevar intelectualmente, filosóficamente o puede ser sensual. Incluso usó el término orgiástica. En otras palabras que tiene fuerza para incitar al mal lo mismo que para el bien. Él entendía que la música puede ser buena o mala, según se componga y según cómo se ejecute. Esto es lo que todos han creído a lo largo de los siglos, sólo que nuestra generación no lo acepta.
Todo esto nos conduce a un enigma, un rompecabezas. La historia lo corrobora. Conforme el hombre se vuelve más intelectual, más culto en la sociedad, más desarrollado industrialmente, ¿qué sucede con su moralidad?, ¡se deteriora! Puede verlo en Roma.
Roma no cayó por ser una cultura tan maravillosa. Decayó porque perdió el rumbo moral. Lo mismo Grecia, Egipto, al igual que Estados Unidos. En la medida que este país ha desarrollado increíblemente las comunicaciones, computadoras, toda clase de tecnología, ¿qué ha sucedido con la moralidad? Tenemos computadoras que nos permiten llevar una Biblia en el bolsillo, pero al mismo tiempo la moralidad se ha deteriorado.
Tenemos problemas terribles con toda clase de inmoralidad, enfermedades venéreas y todo lo que las acompaña. ¿No es increíble? Vea todo lo que está sucediendo, sin embargo creen que pueden educar a una persona para hacerla más moral. Pero no funciona de esta manera. No se hace moral a las personas mediante la educación. Cuando dicen que la música es amoral, están implicando que la misma no es ni buena ni mala. Es lo que están declarando esos que creen en el razonamiento amoral y el pensamiento amoral, y hay muchos. Es el pensamiento de nuestra época. Lo que están diciendo es que a Dios no le interesa qué clase de música usemos. A Dios no le importa. Para Él es lo mismo si quiere rock pesado mientras la letra sea buena. Si prefiere rock punk o rock frash, le llaman punk frash metal pesado, pero aunque le llamen “metal celestial” es lo mismo.
Nada está más lejos de la verdad. He consultado varios diccionarios seculares, no bíblicos, sino seculares, para ver cómo definen el término amoral. Un diccionario dice que amoral significa “sin sentido de responsabilidad moral”. Creo que es muy acertado. Tengo varias objeciones contra la enseñanza de la educación sexual en las escuelas públicas, pero una de las más grandes, es que lo están enseñando como un asunto amoral. Usted y yo sabemos que la moralidad sí está estrechamente relacionada con la sexualidad. No se pueden separar las dos cosas. Asimismo me opongo al movimiento en favor del aborto, pro-elección, como le llaman, aunque deberían denominarlo pro-homicidio. Son varias las objeciones, pero lo que más me molesta es que lo están presentando como algo amoral. ¿Es decir que puedes matar a una persona que aún no ha nacido y afirmar que no tiene nada que ver con los principios morales?
Ésta es la filosofía de nuestra época. Ha penetrado en todas las áreas de nuestra vida; en la educación sexual, la medicina, el aborto. Una de las cosas mas interesantes para mí al descubrir esto, es que muchos en la actualidad no toman el juramento hipocrático que tomaban todos los médicos hasta hace pocos años. ¿Por qué? Porque una de las cosas que promete el juramento hipocrático es: “No daré ninguna droga letal a nadie, aunque me la pidan, ni sugeriré tal uso. Del mismo modo, tampoco a ninguna mujer daré pesario abortivo, sino que, a lo largo de mi vida, ejerceré mi arte pura y santamente”.
Ese es parte del juramento que hacían los médicos. Con razón muchos de ellos no lo quieren tomar. El motivo por qué han adoptado esa postura, es porque dicen que es amoral, que se trata de algo que no es afectado por ningún principio moral. ¡Hasta dónde puede llegar la necedad! En esto los diccionarios están perfectamente acertados. Otro diccionario dice: “Amoral significa incapaz de distinguir entre lo bueno y lo malo”. ¡Eso también es muy apropiado! Estas personas que hablan de razonamiento amoral y pensamiento amoral, en lo que se relaciona con la música, quienes creen que la música es amoral, de que puedes tocar rock o rock pesado, o metal pesado, o lo que sea, y llamarle cristiano, pronto pierden su sentido de lo bueno y de lo malo.
En el cuarto mensaje, que trata sobre el evangelio de la música, le mostraré que la mejor táctica de Satanás para introducir su falso evangelio en las iglesias, es por medio de la música. La razón es, porque al aceptar una música incorrecta pierden el sentido de lo bueno y lo malo y terminan por no poder distinguir la verdad del error. Este es el ejemplo perfecto. Dios comenta esto por medio del profeta Isaías. Dice: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Is. 5:20).
Dios pronuncia una maldición sobre esta clase de razonamiento e incluso condena a las personas que piensan de esa manera. Esos que a lo malo llaman bueno y a lo bueno malo, que pierden incluso la capacidad para distinguir entre lo dulce y lo amargo, entre la luz y las tinieblas, porque han aceptado la idea de que no hay bueno o malo, han perdido su sentido de responsabilidad moral y del bien y del mal.
Hay un libro muy interesante, se llama La clausura de la mente americana, lo escribió Allan Bloom. Es maestro del pensamiento social en la Universidad de Chicago, una de las escuelas más liberales en el país. Ahora, quiero que entienda el trasfondo. Este hombre es maestro de pensamiento social en la Universidad de Chicago. Cuando se publicó su libro, los liberales estaban fascinados, elogiándolo a más no poder. Luego, de pronto entendieron lo que estaba diciendo. Y ya no les gustó tanto. Sin embargo, él toca varios puntos con mucho acierto. Observe lo que dice: “Bien pudiera ser que la locura más grande de la sociedad le parezca normal a ella misma”. ¡Esa es una cita formidable! ¡Porque el aborto es una locura absoluta! Se nos ponían los cabellos de punta cuando leíamos de madres en la India que arrojaban a sus bebés al río Ganges. Sin embargo, Estados Unidos ha ido mucho más allá. Las últimas cifras que vi informaban que en este momento se están asesinando a bebés antes de nacer, a razón de más de 4. 000 diarios. ¡Una locura absoluta! Pero si usted se opone, lo encierran en la cárcel y lo tachan de loco. La homosexualidad es una locura, un disparate. Pero ha llegado a ser aceptada entre la sociedad como algo normal. Recientemente en la ciudad de Nueva York desfilaron más de 500. 000 personas promoviendo la homosexualidad, promoviendo esas inclinaciones. Es obvio que la locura de la sociedad le parece normal a ella misma. Parte del problema, es que las cortes, ahora operan sobre las opiniones de la sociedad, no de la ley misma. Ahora se decide sobre la base de lo que es normal y aceptado entre la sociedad y la cultura. Pero esa no es ninguna base.
Observe además y en particular los padres, quienes necesitan tomar nota de esto. El señor Bloom asegura que la televisión, en comparación con la música, juega un papel comparativamente pequeño en la formación del carácter y los gustos de los niños. Ahora, no está menospreciando los efectos de la televisión, reconoce que la televisión ejerce un efecto tremendo, pero afirma, que si se compara la televisión con la música, la primera ejerce una influencia mínima. Tenga presente que este es un maestro de pensamiento social en la Universidad de Chicago, no un predicador. Como ya dijera, no está menospreciando la televisión, pero sí está diciendo: “Que si queremos desarrollar el carácter y los gustos de los jóvenes en el sentido correcto, no debemos preocuparnos únicamente por la televisión, sino también por la música que están escuchando, porque la música tendrá un efecto aún mayor”.
Luego habla muy específicamente, pero yo no puedo ser tan específico en esta serie de mensajes. Su libro expone con mucha claridad, que la música rock apela a un solo factor, a la apelación barbárica del deseo sexual. Abiertamente reconoce, como casi todos en el campo del rock secular, que esta es la música de la sensualidad, sólo que ellos no le ven nada de malo a eso. Nosotros como cristianos sí debemos verlo. Luego continúa explicando, que los jóvenes saben esto perfectamente, aunque sus padres no. En otras palabras, la juventud entiende lo que está sucediendo, aún cuando los padres son frecuentemente engañados.
Hay otro libro que me gusta mucho. Se titula Matándonos de deleites. Lo escribió Neil Postman. Un maestro de artes y ciencias de la comunicación en la Universidad de Nueva York. Y una vez más quiero que vea el trasfondo, porque pienso que podría tener un trasfondo cristiano, aunque no da evidencias de que entienda principios cristianos. Él expone ideas muy interesantes en su libro. Así declara: “que sostener que la tecnología, o la música en este caso, es neutral, no moral o amoral, es una ridiculez pura y simple”. Yo mismo no podía haberlo dicho mejor. Como dice Marshall McGruen, lo que está explicando es “que no se puede separar la tecnología del mensaje”. Esto lo demostraremos más adelante. Comprobaremos que es cierto, que no se pueden separar las dos cosas. La manera de decir algo determina en gran medida lo que significa.
El señor Potsman manifiesta que no se puede separar, por ejemplo la tecnología de la televisión. De igual manera no se puede separar la música de la letra. Y ese es el ejemplo que usan la mayoría de quienes tocan música contemporánea. Aseguran que lo que importa es únicamente la letra. Pero aún este hombre que no es cristiano declara, que aunque el televisor sea un objeto neutral, no viviente, como lo es la música, la televisión en sí no se puede considerar neutral o no moral.
Lo interesante es que la Biblia tiene cosas así. La Biblia lo dice, luego entonces es cierto, pero me cuesta creerlo. El Señor Jesucristo declara en el capítulo 16 de Lucas que “. . . los hijos de este siglo son más sagaces. . . que los hijos de luz” (Lucas 16:8). Pero no debe ser así con los cristianos, ya que tenemos la Palabra de Dios y el Espíritu Santo para guiarnos. Deberíamos entender mucho más que el mundo, ¿no? Sin embargo, con frecuencia vemos que el mundo entiende cosas, que aun algunos cristianos se niegan a aceptar. Por esto citaré a tantas de estas personas a lo largo de esta serie de mensajes, para demostrar que hasta la gente del mundo comprende estas cosas.
Hay otro libro muy interesante, escrito por un inglés, por David Tame. De nuevo creo que este hombre entiende principios cristianos, pero es un escritor secular. Su obra se titula El poder secreto de la música. Menciono este libro, porque muchas personas me dicen: “Usted se opone a la música rock, a algunos de los compositores y a su estilo de vida. Pero. . . ¿qué de Beethoven, Mozart y Haydn? Estos hombres y muchos más, no eran cristianos. No vivieron como debían, sin embargo, ¿acepta la música de ellos? ¿Por qué?”
David Tame da la mejor respuesta que yo he visto en su libro. Él analiza todo el trasfondo y expresa, que el concepto de que la música afecta el carácter, fue la gran fuerza que inspiró la vida de los grandes compositores. Y es que todos los compositores del pasado, aun cuando no hayan sido todo lo que debían ser en su vida personal, buscaban elevar a las personas y ayudarlas con su música. Es por eso que pasaron años estudiando el arte de la música. Beethoven era maestro de su arte. Tenemos incluso algunos de los ejercicios de las composiciones de Haydn y en ellos se ve su desarrollo como músico. Pasó años de su vida desarrollando el arte, porque consideraba que la música podía afectar el carácter, ayudar a la gente y elevarla.
Esa es la filosofía que proviene de los griegos y se llama “La doctrina del Etos”, que la música sí afecta el carácter. Muchos de los grandes compositores, de hecho todos los grandes músicos del pasado, siempre creyeron que podían ayudar a las personas. Es como el médico. Usted va al médico y le dice que tiene apendicitis, que tiene que removerle el apéndice. Acaso le pregunta:“¿Doctor, es usted cristiano?”. Y si le dice “No” entonces usted no se va a dejar operar. ¡Eso sería una locura! Ahora, yo prefiero al médico cristiano, si es posible, pero no siempre puede encontrarse a uno. No obstante, si es fiel al juramento hipocrático, hará lo mejor que pueda hacer por mí. De todas maneras sólo Dios puede sanarme así que confiaré en el médico en el campo de la medicina. Posiblemente sea mal hablado, fumador, toda clase de cosas. No confío en él en esas áreas, pero sí en lo tocante a la medicina.
De la misma manera, puede confiar en Beethoven, Mozart y Haydn en el campo de la música, porque eran expertos e intentaban elevar a las personas. A veces incluso, cuando las personas escuchan la música de ellos, dicen que tuvieron “una experiencia espiritual”, aunque no entienden lo que es una verdadera experiencia espiritual. Cuando yo tocaba con la orquesta sinfónica hace años, me decían: “¡Qué maravillosa experiencia espiritual!” Yo siempre respondía: “No, es elevador, pero no espiritual, porque la espiritualidad únicamente proviene de Jesucristo y su Palabra, no por medio de la música”.
Todos los compositores del pasado, reconocieron el enorme poder de la música. Luego el señor Tame continúa y cita a Aristóteles, quien decía que si uno escucha música mala, tiende a ser una persona mala y si escucha música buena, tiende a ser una persona buena. ¿Ve? A través de los siglos los hombres han pensado así. Aristóteles creía esto, lo mismo Pitágoras y podría enumerar un sin fin de hombres en el pasado, quienes entendieron que la música sí afecta el carácter. De nuevo, lo que estoy diciendo es Efesios 5:10: “Comprobando lo que es agradable al Señor”.
Ahora, si vamos a hacer eso tenemos que ir a la Escritura. Vamos a leer tres versículos que quiero que escriba, porque deseo que recuerde esto. Son de enorme importancia. Esto será fundamental para todo lo demás que mencionaré a lo largo de esta serie de mensajes. Si entiende lo que estoy explicando aquí, habrá adelantado mucho en el desarrollo del discernimiento en el área de la música. Quiero darle tres versículos, que nos enseñan tres cosas acerca de Dios. Los tres versículos dicen exactamente lo mismo. Como expusiera antes, siempre que Dios repite algo es con un propósito.
A usted y a mí se nos acaban las palabras. Cuando alguien le dice: “¡Qué gusto verte! ¿Cómo estas?” Realmente no quiere que le cuente nada. Si empieza a detallarle “del dedo que le duele, de sus caries. . . ”, en realidad no quería saber eso. Sólo es una manera de saludar. Pero Dios no hace eso. Cuando Dios repite algo es con un propósito, y Dios repite esto tres veces. La primera vez es en Éxodo. En el primer cántico que contiene la Biblia, en Éxodo 15:2, lo cual se encuentra en los libros históricos. Si pasamos a los libros poéticos, en Salmos 118:14 encontramos la misma verdad. Es el segundo grupo importante del Antiguo Testamento. Si vamos a--los libros proféticos, el tercer grupo importante, en Isaías 12:2 hallamos esto mismo.
Para mí es interesante además, que Dios enseñe esto en las tres secciones importantes del Antiguo Testamento. Uno de los lugares más interesantes, es el que le mostraré en un momento. Los tres versículos dicen lo siguiente de una manera u otra: “Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré” (Ex. 15:2). Estos versículos nos enseñan tres cosas acerca de Dios:
1. Dicen que Dios el Señor es nuestra fortaleza. No sólo nos da fortaleza como cristianos, sino que Dios es nuestra fortaleza. Jesús lo dijo de esta manera en Juan 15:5:“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Si los pámpanos no permanecen en la vid, ¿qué sucede?¡Se secan, mueren! ¿Por qué? Porque la vid es la fortaleza de los pámpanos. Por eso dijo el Señor, “porque separados de mí nada podéis hacer”. ¡Tenemos que permanecer en Cristo! Jesús dijo: “Tienen que permanecer en mí. Mis palabras deben permanecer en ustedes”. Es que la vid no sólo provee fuerza para el pámpano, la vid literalmente es la fuerza del pámpano. ¡Dios es nuestra fortaleza!
2. También dice que es nuestra “salvación”. Y creo que aquí cambia un poco la sintaxis. Porque de una manera muy singular, por medio de la encarnación Jesucristo ha llegado a ser salvación para nosotros. La salvación no está en una iglesia, no está en una creencia. La salvación no está en una religión. La salvación se encuentra en una Persona. Si no tiene la Persona no tiene la salvación, y la Persona es Jesucristo.
3. Dios es nuestra fortaleza. Dios es nuestra salvación, pero observen lo que dice entre estas dos frases sin perder un solo paso, leemos “Jehová es mi fortaleza y mi cántico”. ¡Dios también es nuestro cántico! Sé que algunos dicen: “Pues probablemente es un cántico de alabanza a Dios, o un cántico que se refiere a Dios”. No, la palabra que aquí se traduce “cántico”, como muchos términos que señalaremos, no se refiere a alabar a Dios con palabras, sino a la música misma. El término hebreo es “zimrath”, que literalmente significa “música instrumental”. A eso se refiere, a queDios es mi instrumento, y la palabra literalmente significa pulsar las cuerdas de un instrumento. Incluso en la Concordancia Bíblica en inglés el número es el 2176.
A propósito de esta palabra, únicamente se usa en tres citas. No está en ninguna otra parte del Antiguo Testamento. Creo que cuando Dios limita de esa manera el uso de un término, intenta darle un significado especial. Esta palabra viene del vocablo “zamar”, que literalmente significa “hacer sonar las cuerdas del instrumento”, no con el plectro (la púa que se usa para tocar los instrumentos de cuerda), sino con los dedos mismos.
La música es parte de la naturaleza de Dios. Dios mismo es musical. Me preguntará: “¿realmente cree que Dios es musical?” ¡Claro que sí! Incluso la música es lo único que yo sepa que estaba en el cielo antes de que Dios creara el mundo, que tenemos aquí en la tierra con nosotros y que tendremos en el cielo en el futuro. Si usted sabe de otra cosa me gustaría saberlo. ¿Sabe de alguna otra cosa? ¡Yo no!
A mí me gusta predicar, predico a la menor provocación y hasta provoco. Pero en el cielo no necesitaremos predicación, pero si cantaremos. Tendremos música, música instrumental. Apocalipsis habla de música instrumental, ¿sabe por qué? Porque Dios es musical. Es parte de la naturaleza de Dios. He leído algunos libros cristianos que hasta declaran, que “Dios hizo la música para el hombre”. ¡No! Dios no hizo la música para el hombre. Había música en el cielo antes que Dios creara al hombre. Incluso leí un libro cristiano, que dice: “El hombre aprendió a producir música imitando a los animales”. ¡Esta persona ha aceptado la evolución y ni cuenta se ha dado !El hombre crea música porque Dios es musical y cuando el Señor nos hizo a su imagen, nos hizo también musicales. ¡Qué emocionante! ¿No?
La música es parte de la naturaleza de Dios. Eso significa, y preste mucha atención, porque no estoy enseñando verdades nuevas. Si esta verdad es nueva, es herejía. Lo que estoy enseñando ha sido descuidado en el entendimiento de las personas. Hace siglos la gente entendía esta verdad. Es en nuestra generación, que tenemos más proliferación de la música, pero menos entendimiento de ella.
Recuerdo que ya adulto conducía mi auto pensando: “¿No sería maravilloso poder tener un tocadiscos en el auto?” Y de inmediato me decía: “Nunca se podrá, porque no hay manera de hacer que la aguja permanezca en el disco”. Pero hoy tenemos tocacintas y discos compactos. Podemos escuchar una sinfonía grabada hace años en algún lugar de Europa. ¡Cómo le habría gustado eso a Bach! Pero al mismo tiempo que tenemos esa proliferación de música, poseemos menos entendimiento del significado de la música y su mensaje.
martes, 25 de noviembre de 2008
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1 comentario:
Creo fielmente en el buen argumento acerca de este contenido, compartido de lo que es la música, pero también creo, que no esta mal, pensar que alguien salvo su vida al escuchar una canción que se escribió para darle honor y gloria al Santo y eterno Dios. El espíritu Santo usa nuestras vidas para que muchos conozcan el verdadero sentido de la vida, que es Jesús. A través de la música rock, muchos recibimos a Jesús, porque Dios estaba presente en esas letras, acordes, melodías.
A veces pienso que es de mucho exagerar el decir que la música rock o cualquier estilo desagrada a Dios.
Él creó la música, el diablo hizo desastres.
Ahora bien, entiendo que los diversos estilos hacen y capturan la mente y nos elevan a cosas y situaciones descontroladas, como: pasiones desordenadas, malas palabras, pleitos, y un sin número de cosas, que agravan nuestro sentido de vivir bien. Pero también, cuando de música cristiana se trata, esta nos ayuda a acercarnos a Dios. Por eso creo que mas allá del estilo es el Espíritu Santo quien hace la obra en mí. Y si el mismo obra en mí, yo tendré una mente renovada, apta para captar bien lo que debo y como debo escuchar. Los artistas cristianos en su mayoría no esperan que después de escuchar su música alguien se deslice por pasiones y actos desordenados, ni vaya a matar a su padre, madre, hermano, amigo, etc. Si aceptamos a Cristo con un sentido de razonamiento creo que lo que menos se quiere hacer es pensar hacer cosas desagradables para Dios, es por eso que pienso, que el ser humano, o mejor dicho el cristiano, debe saber que identidad tiene en Dios, cual es su posición.
Para finalizar, creo que la música debemos escucharlo razonando, y midiendo espiritualmente el o los contenidos. La mente sana puede escuchar, pero no se aferra a nada que no contiene presencia de Dios. Si se tiene miedo de deslizarse por el camino de muerte al escuchar cualquier estilo de música creo que se debería examinar de quién somos hijos, y nuevamente comprobar nuestra posición.
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